Amnistía Internacional documentó un esquema de desapariciones forzadas que incluye a extranjeros.

Desde principios de 2025, el régimen de Maduro utiliza la detención de ciudadanos extranjeros como herramienta de negociación política. Así es el modus operandi venezolano para obtener concesiones internacionales beneficiosas a sus intereses.
El régimen de Nicolás Maduro ha transformado sus cárceles en instrumentos de política exterior, desarrollando una estrategia sistemática de detención arbitraria de ciudadanos extranjeros que utiliza como fichas de negociación frente a gobiernos adversarios. Esta práctica, conocida como «diplomacia de rehenes», ha experimentado una gran escalada en 2025, convirtiéndose en una herramienta central de presión diplomática que busca obtener beneficios económicos y políticos para el chavismo en un momento de gran aislamiento internacional tras elecciones de 2024. Según el Foro Penal hay decenas de presos políticos extranjeros en Venezuela, y el Instituto CASLA documenta que algunos de estos detenidos se encuentran en condición de desaparición forzada.