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El Estado Mayor Central (EMC), la estructura de disidencias de las Farc liderada por alias “Iván Mordisco”, emitió un comunicado público tras la violenta jornada de atentados registrados entre el 24 y 25 de abril en el suroccidente colombiano. En el documento, el grupo armado asume la autoría de las acciones terroristas, pero traslada la responsabilidad de los hechos al Gobierno Nacional, acusando al presidente Gustavo Petro de haber abandonado su postura ideológica para alinearse con los intereses de los Estados Unidos.
Bajo la consigna “es la hora del antiimperialismo”, la organización criminal justifica el uso de cilindros bomba y ataques indiscriminados contra la población civil —como el ocurrido en el sector de El Túnel, en Cajibío— como medidas para confrontar operativos militares que, según ellos, son dirigidos desde el extranjero. El panfleto señala directamente al mandatario colombiano de haberse «sometido al Pentágono» tras reuniones sostenidas con el presidente estadounidense Donald Trump a inicios de este año.
Entre los señalamientos, el EMC afirma que el actual Gobierno ha permitido la instalación de nuevas bases militares extranjeras y el ingreso de tropas bajo la fachada de protección ambiental para la Amazonía. Asimismo, critican el silencio de la administración de Petro frente a conflictos internacionales y bloqueos económicos en la región, calificando su gestión como un tránsito del «antiimperialismo retórico a la sumisión».
Respecto a los ataques contra civiles y la infraestructura vial, el grupo armado sostiene que sus acciones buscan defender la soberanía nacional contra el «neofascismo». No obstante, la realidad en el terreno muestra un panorama crítico: solo el atentado en la vía Panamericana dejó un saldo de siete muertos y más de 17 heridos, afectando principalmente a pasajeros de transporte público y dejando la red hospitalaria del Cauca al límite de su capacidad.
Finalmente, el grupo insurgente hace un llamado a otras organizaciones revolucionarias a sumarse a su «ofensiva político-militar» y condiciona futuros acercamientos a que el próximo Gobierno de Colombia, que surja de las urnas, plantee diálogos que aborden cambios estructurales y no solo la desmovilización de combatientes. Las autoridades han reforzado la seguridad en los corredores viales mientras avanza la investigación por estos crímenes de guerra.