El presidente electo Abelardo De la Espriella se comprometió a recuperar la seguridad y el orden público en los territorios, y para ese propósito anunció una ofensiva contra guerrillas y grupos armados basada en la “remasterización 2.0” de la seguridad democrática de Álvaro Uribe. Esta semana, el gobierno de Estados Unidos manifestó su disposición, como entonces lo hizo, de participar en esta estrategia en lo que denominó el Plan Patriota 2.0. La diferencia en esta oportunidad para los norteamericanos es que no estaría solo centrada en el problema colombiano sino en el ámbito continental contra el narcotráfico, organizaciones terroristas y delitos transnacionales como minería criminal, lavado de activos por criptomonedas, falsificación de dólares y tráfico de migrantes.
De la Espriella dijo en la campaña: “Necesitamos renovar una alianza bien importante, ¿para qué?, para ‘remasterizar’ la seguridad democrática del presidente Uribe que es lo único que ha servido aquí, 2.0, y ¿eso cómo lo hacemos? con los Estados Unidos. ¿Para qué?, para armar bien a nuestra Fuerza Pública, para armarla de drones, de tecnología, de inteligencia artificial. Y también hacer lo propio con el Estado de Israel”.
La semana anterior estuvo una avanzada del entrante gobierno en Washington encabezada por el vicepresidente electo José Manuel Restrepo, y con varios ministros designados por Abelardo de la Espriella, para reunirse con la banca multilateral, empresarios, congresistas y funcionarios de la administración de Donald Trump.
El objetivo era restablecer vínculos con el Gobierno norteamericano tras las tormentosas relaciones con el presidente Gustavo Petro, por lo que la delegación colombiana presentó un panorama de los propósitos y metas de la nueva administración en temas como seguridad, lucha contra el narcotráfico, economía y desarrollo. Y a los empresarios de Estados Unidos un portafolio con las oportunidades de inversión en sectores estratégicos como hidrocarburos y energía.
Las reuniones más importantes con funcionarios de Donald Trump fueron la del vicepresidente electo Restrepo con el secretario de Estado, Marco Rubio; y la del ministro de Defensa designado Mora con el subsecretario de Guerra para Asuntos de Seguridad de las Américas de Estados Unidos, Joseph Humire.
Rubio publicó en X tras el encuentro con Restrepo Abondano: “Esperamos con interés trabajar con la próxima administración del presidente electo Abelardo de la Espriella para fortalecer la cooperación en materia de seguridad y ampliar los lazos económicos”.
Mientras que Mora dijo afirmó que “durante la jornada se sostuvieron reuniones con las principales oficinas responsables de seguridad hemisférica, cooperación en seguridad, defensa de la patria, ciberseguridad, defensa económica, operaciones especiales, lucha contra el narcotráfico y la Oficina del Secretario de Guerra de los Estados Unidos”.
Tras la reunión con Mora, el subsecretario adjunto Joseph Humire anunció en X que «Colombia es históricamente uno de los socios de seguridad y defensa más fuertes de EE.UU. Bajo el liderazgo del presidente entrante Abelardo de la Espriella planeamos llevar esta asociación a nuevos niveles con el Plan Patriota 2.0».
El Plan Patriota tiene su génesis en el Plan Colombia que acordaron en 1999 el entonces presidente Andrés Pastrana con su homólogo Bill Clinton, para que Estados Unidos cooperara con recursos económicos, inteligencia y equipos para la Policía y las Fuerzas Armadas en la lucha contra el narcotráfico.
El Plan Colombia también tenía un componente social, por el cual los recursos de Estados Unidos también se invertían en proyectos de desarrollo en las regiones más afectadas por la pobreza.
Entre 2000 y 2005, esta estrategia entregó al país al menos 2.800 millones de dólares para la lucha contra el narcotráfico e inversión social.
Con la llegada del primer gobierno de Álvaro Uribe en 2002, el Plan Colombia pasa a ser el Plan Patriota, acordando los dos países un ajuste sustancial, pues a la batalla al narcotráfico se sumó la ofensiva contra las guerrillas de las Farc y el Eln.
La cooperación norteamericana por el nuevo componente en ese momento fue clave porque las guerrillas avanzaban en control territorial en varias regiones del país. Incluso frentes de las Farc estaban ya apostadas en el Sumapaz, en las goteras de la capital de la República.
Así las cosas, el Plan Patriota fue la base de la política de seguridad democrática de Uribe que permitió frenar el avance de las Farc hacia el centro del país y debilitarlas por una ofensiva revitalizada, al punto que abatieron a varios miembros del secretariado.
Estados Unidos aceptó el enfoque del Plan Patriota contra los grupos armados porque tenía claro que las Farc participaban activamente en el narcotráfico, al punto que años después las clasificó como un cartel. También sabía que el Eln se beneficiaba fuertemente del narcotráfico.
Por el momento no hay un anuncio oficial de Estados Unidos sobre un Plan Patriota 2.0 en Colombia, más allá de lo que dijo el subsecretario de Guerra para Asuntos de Seguridad de las Américas. No obstante, si va a materializarse es entendible que la Casa Blanca espere a que se posesione Abelardo de la Espriella para hacer el anuncio.
Sin embargo, se prevé que Estados Unidos no circunscribirá el Plan Patriota 2.0 a una estrategia solo enfocada en Colombia contra el narcotráfico, las guerrillas y los grupos criminales de alto impacto, sino que estará enmarcado en el Escudo de las Américas.
Como se sabe, el Escudo de las Américas es una estrategia conjunta de Donald Trump contra el narcotráfico y el crimen organizado transnacional, que lanzó en marzo pasado en La Florida con la participación de 13 naciones de la región con gobiernos de derecha. Abelardo de la Espriella dijo que Colombia se sumará el 7 de agosto y se espera que también aterrice Perú por la elección de Keiko Fujimori.
Esta estrategia de Estados Unidos, no solo combatiría en las América el narcotráfico, el terrorismo, la minería criminal, lavado de activos por criptomonedas, falsificación de dólares y el tráfico de migrantes, sino en el caso de Colombia también lo haría contra las guerrillas del Eln, las disidencias, la Segunda Marquetalia, así como grupos armados de alto impacto como el Clan del Golfo y los Pachenca.
