La empresa de energía enfrenta una deuda de 1.7 billones de pesos y pide al presidente Gustavo Petro una intervención para evitar el colapso.

La empresa de energía Air-e ha lanzado un grito de alarma sobre su situación financiera crítica, solicitando la intervención del presidente Gustavo Petro Urrego. Según el representante jurídico de la compañía, Jaime Lombana, la empresa solo dispone de presupuesto para cinco días debido a su grave crisis financiera. En una entrevista con Emisora Atlántico de Barranquilla, Lombana explicó que, aunque la empresa tiene una deuda de 1.7 billones de pesos, la causa principal de la crisis no es solo la deuda sino el alto costo de la energía.
Lombana detalló que el precio de la energía ha aumentado de 120 pesos por kilovatio a 720 pesos por kilovatio en pocos meses, lo que ha hecho insostenible la situación económica de Air-e. Esta situación se agrava con el hecho de que los generadores de energía están obteniendo ganancias exorbitantes debido a una estructura de mercado que monopoliza la venta de energía. Según el abogado, esta estructura permite a los generadores vender energía en bolsa en lugar de negociar directamente, generando altos costos para los consumidores y detrimento patrimonial para la empresa.
Lombana indicó que Air-e ha realizado esfuerzos por mejorar el servicio en la Región Caribe, pero la crisis es total. La empresa ha solicitado al Gobierno que tome control para regular los precios y evitar una crisis aún mayor. El presidente Gustavo Petro ya está informado de la situación y ha cuestionado públicamente el alto costo de la energía, que, según Lombana, explotador y especulativo.
La Dirección de Asuntos Internacionales de la Fiscalía está en conversaciones activas con el Gobierno para encontrar una solución viable. Se espera un acuerdo en los próximos cinco días para garantizar la continuidad del servicio. Lombana insistió en que, debido a la estructura monopólica y el mercado especulativo, Air-e no puede sostenerse por más de cuatro o cinco días en las actuales circunstancias. La diferencia entre las deudas y las acreencias es de 1.8 billones de pesos, subrayando un desastre financiero que afecta tanto a la empresa como a los consumidores.