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La Federación Médica Colombiana (FMC) encendió las alarmas por el deterioro estructural del sistema de salud en el país y denunció irregularidades millonarias en el manejo de los recursos administrados por las Entidades Promotoras de Salud (EPS).
Según el gremio, el modelo actual prioriza la rentabilidad financiera sobre la atención médica, lo que ha puesto en jaque la sostenibilidad de hospitales, clínicas y programas de salud pública.
De acuerdo con la FMC, el sistema acumula inconsistencias por más de 20 billones de pesos, que incluyen cobros a pacientes fallecidos, desvíos de la Unidad de Pago por Capitación (UPC) y ausencia de respaldo en las reservas técnicas. Estas fallas, sostiene la Federación, reflejan una falta de control estatal sostenida y una gestión deficiente de los fondos públicos.
Desvíos y hallazgos fiscales por 6 billones durante la pandemia La Contraloría General de la República reveló que 24 EPS registraron irregularidades por 6 billones de pesos, tras comprobar que durante la emergencia sanitaria se utilizaron recursos de la UPC para pagar deudas atrasadas y otros gastos no relacionados con la atención del COVID-19.
Para la FMC, esta situación es una muestra clara de la débil supervisión estatal sobre el manejo financiero del sector y de cómo los recursos destinados a salvar vidas fueron desviados hacia fines distintos a los asistenciales.
Cobros a personas fallecidas y reservas sin respaldo Otro de los puntos críticos se relaciona con la facturación irregular a más de 471.000 personas fallecidas entre 2018 y 2023, por un valor aproximado de 2,3 billones de pesos, según datos de la ADRES. La entidad explicó que los cobros provinieron de distintas EPS y prestadores, y no fueron detectados a tiempo debido a la falta de cruces de información.
A esto se suma el déficit en las reservas técnicas, que supera los 13 billones de pesos. De acuerdo con la Contraloría, 21 EPS no cumplen con los requisitos financieros mínimos para garantizar el pago de sus obligaciones a clínicas y hospitales, lo que amenaza la operación de toda la red hospitalaria nacional.
Una deuda que asfixia al sistema El Ministerio de Salud reportó una deuda acumulada de 32,9 billones de pesos entre las 29 EPS activas del país, cifra que triplica los valores registrados hace tres años. La FMC advierte que esta situación ha llevado a un punto crítico a las instituciones prestadoras de servicios, afectando áreas esenciales como urgencias, oncología, cuidados intensivos y atención maternoinfantil.
Pese a que la ADRES ejecutó 95 billones de pesos durante 2024 —de los cuales más del 87 % correspondió al pago de la UPC—, el gremio médico asegura que los resultados en cobertura y acceso no reflejan el volumen de inversión, lo que evidencia graves deficiencias en la eficiencia del gasto.
Llamado urgente a una intervención estatal Ante el panorama, la Federación Médica Colombiana pidió al Gobierno Nacional una intervención estructural inmediata del sistema, encabezada por la Superintendencia de Salud, el Ministerio de Salud y la Contraloría General.
Entre las medidas propuestas se encuentran la creación de una auditoría técnica independiente, el fortalecimiento de los mecanismos de vigilancia y la inclusión de los profesionales de la salud en la toma de decisiones del sector. “La salud no puede seguir tratándose como un negocio. Es un derecho fundamental y debe ser protegida con transparencia y responsabilidad”, señaló la Federación.
Una crisis que compromete la salud pública El pronunciamiento de la FMC resume un diagnóstico preocupante: el sistema de salud colombiano enfrenta una crisis de gobernanza, marcada por deudas crecientes, controles débiles y una gestión opaca de los recursos públicos.
El gremio advirtió que si no se adoptan medidas urgentes, el país podría enfrentar el colapso operativo de hospitales y la suspensión de servicios esenciales. “La salud de los colombianos no puede depender de balances contables”, concluye la Federación. “Sin los trabajadores de la salud, no hay sistema de salud posible”.