#Judiciales Pereira
Una ofensiva exitosa fue presentada hoy por la Policía Nacional como un resultado sin precedentes en la lucha contra el multicrimen en el área metropolitana de Pereira. La operación Enigma, es la primera fase de acciones de alta inteligencia y policía judicial, que permite atacar una red criminal señalada de participar en desapariciones forzadas, torturas y homicidios ejecutados entre 2025 y 2026, en hechos que tendrían relación con el accionar del grupo delincuencial organizado Cordillera.
El resultado dejó dos capturas clave: alias “Johana” y alias “Colas”, requeridos por los delitos de homicidio agravado, tortura y desaparición forzada. De acuerdo con la investigación, ambos serían piezas determinantes dentro de una estructura criminal señalada de ejecutar homicidios selectivos, desaparecer personas y trasladar víctimas hasta una fosa común ubicada en zona de Dosquebradas.
La investigación, liderada de manera articulada por el Bloque de Búsqueda, el CTI, la Fiscalía General de la Nación, el GAULA militar, así como unidades de inteligencia e investigación criminal y GAULA de la Policía, permitió avanzar hasta un punto que hoy evidencia avance en la justicia para Risaralda: el hallazgo de una fosa comun que habría sido utilizado para ocultar cuerpos de víctimas vinculadas a esta red criminal en 2025 fue determinante en el desarrollo de la investigación.
Según las pesquisas investigativas alias “Johana” sería un cabecilla de alto valor dentro de esta estructura. Aunque se identificaba públicamente con alias de mujer, se trataría de un hombre de 42 años que, al parecer, utilizaba esa condición como parte de una estrategia para evadir controles y dificultar su identificación. Las herramientas de alta inteligencia lo ubican como presunto articulador de homicidios, desapariciones y otras acciones violentas asociadas al control criminal en sectores de Pereira y Dosquebradas.
Alias “Colas”, por su parte, es señalado de cumplir un rol especialmente violento dentro de esta red. La investigación lo vincula con actos de tortura, desmembramiento y traslado de víctimas hasta el lugar donde habrían sido ocultadas, en medio de una dinámica criminal que hoy es objeto de una de las investigaciones más delicadas adelantadas por las autoridades en la región.
Durante el despliegue operacional, ejecutado de manera simultánea en Pereira y Dosquebradas, se realizaron allanamientos, seguimiento con apoyo de drones e incautaron un arma de fuego y seis celulares. Lo más sensible del material probatorio seria el contenido de esos dispositivos: allí habrían quedado rastros de comunicaciones con cabecillas de Cordillera, algunos privados de la libertad y otros aún en libertad, que serían determinadores de homicidios y desapariciones en la ciudad.
La operación Enigma no se limita a un caso aislado. Esta es apenas la primera fase de una investigación de mayor alcance, que busca esclarecer al menos 15 desapariciones forzadas y seguir la pista de una red criminal que habría extendido sus tentáculos más allá del área metropolitana, con conexiones que hoy son objeto de verificación en escenarios nacionales e incluso transnacionales.
El golpe tiene un peso especial para Pereira y Dosquebradas porque ataca uno de los rostros más crueles del crimen organizado: el de las estructuras que no solo matan, sino que desaparecen, torturan y ocultan a sus víctimas para sembrar miedo y asegurar sus rentas ilegales. Por eso, el hallazgo del cementerio clandestino y la captura de alias “Johana” y alias “Colas” son leídos por la Policía Nacional como un punto de quiebre en la investigación de varios hechos violentos que venían afectando al área metropolitana.
Con este resultado, la Policía Nacional y la Fiscalía no solo anuncian un golpe a la estructura criminal, sino la apertura de una nueva etapa investigativa para ubicar a otros responsables, esclarecer el destino de más víctimas y llevar ante la justicia a cabecillas del grupo Cordillera.
