#Judiciales Nación
El prontuario criminal que las autoridades atribuyen a Maycoll Isnardo Enciso Bejarano, conocido con el alias de Barbas, resume buena parte de la transformación que ha vivido el conflicto armado en Arauca durante los últimos años.
Según la Fiscalía General de la Nación, el hoy procesado habría transitado desde las filas del grupo terrorista Eln) hasta el denominado Frente 10 de las disidencias de las antiguas Farc, una decisión que, de acuerdo con la investigación, estuvo acompañada por una cadena de hechos violentos que dejaron al menos 61 homicidios entre 2020 y 2025.
El proceso judicial fue dado a conocer este martes mediante un boletín oficial de la Fiscalía General de la Nación, en el que el ente acusador expuso los principales elementos materiales probatorios recopilados durante varios años de investigación.
Alias Barbas es señalado no solamente por homicidios, sino también por ataques contra la Fuerza Pública, asesinatos de líderes sociales, crímenes contra firmantes del Acuerdo de Paz y otras conductas que hicieron parte de la disputa territorial entre organizaciones armadas ilegales en Arauca.
Las investigaciones indican que Enciso Bejarano habría desarrollado actividades armadas inicialmente dentro del Eln. Posteriormente habría abandonado esa estructura para incorporarse al autodenominado Frente 10 de las disidencias de las Farc, una organización ilegal que desde hace varios años sostiene una confrontación abierta con el Eln por el control de corredores estratégicos utilizados para el narcotráfico, el contrabando y otras economías ilícitas en la frontera entre Colombia y Venezuela.
Ese cambio de organización, lejos de disminuir la violencia, habría coincidido con uno de los periodos más críticos para el departamento de Arauca.
Diversos informes de la Defensoría del Pueblo, la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (Ocha), la Misión de Verificación de la ONU y la Fundación Ideas para la Paz (FIP) han documentado cómo, desde 2021, la confrontación entre el Eln y las disidencias provocó un incremento sostenido de homicidios, desplazamientos forzados, confinamientos, desapariciones y amenazas contra comunidades rurales.
