De acuerdo con el último boletín persiste el predominio de señales sísmicas relacionadas con la dinámica de fluidos dentro de los conductos volcánicos. Entre estas se destacan los eventos de tipo tremor y, en menor proporción, los de largo periodo, localizados bajo el cráter del Puracé a profundidades inferiores a dos kilómetros.
En contraste, la actividad sísmica asociada al fracturamiento de roca permanece en niveles muy bajos, tanto en número como en magnitud, y se concentra aproximadamente a un kilómetro por debajo del cráter. El SGC también reportó que continúa un proceso de deformación lenta del suelo en el sector comprendido entre los volcanes Puracé, Piocollo y Curiquinga.
Uno de los principales hechos registrados durante las últimas horas corresponde a las emisiones de ceniza. Desde el sábado hasta la tarde del domingo se contabilizaron siete emisiones. Sin embargo, estas no pudieron ser confirmadas visualmente mediante las cámaras web de vigilancia debido a las condiciones atmosféricas adversas que se presentan en la parte alta de la cadena volcánica.
Pese a esta limitación, habitantes reportaron caída de ceniza en el municipio de Puracé, específicamente en las veredas El Consuelo y 20 de Julio, además de la zona urbana de Coconuco.
El monitoreo de los gases volcánicos también evidencia cambios relevantes. Los registros de dióxido de azufre permanecen por encima del promedio conocido para el Puracé, mientras que la concentración de dióxido de carbono medida en el suelo mantiene una tendencia ascendente.
El SGC señaló que los valores registrados instrumentalmente durante los últimos días corresponden a los máximos alcanzados y superan ampliamente las líneas base establecidas para el comportamiento habitual del volcán. Por esta razón, la entidad considera que existe una alteración importante en su dinámica y mantiene la alerta Naranja.
El organismo advirtió que durante este nivel de alerta pueden presentarse variaciones temporales en la actividad. Una eventual disminución de los niveles no significa necesariamente que el volcán haya regresado a condiciones estables. Para reducir la alerta a Amarilla se requiere un periodo de evaluación en el que los parámetros monitoreados permitan establecer una tendencia confiable hacia la estabilidad.
Ante este panorama, las autoridades recomendaron a la comunidad no acercarse a los cráteres de los volcanes Puracé, Piocollo y Curiquinga, debido a que pueden ocurrir de manera repentina emisiones de ceniza o gases que representan un riesgo para las personas.
