Imágenes IA
#Judiciales
Un grupo de aproximadamente 15 hombres armados interceptó dos buses de Copetran y despojó de sus pertenencias a 36 pasajeros durante la madrugada de este jueves 1 de octubre, en una zona rural de Río de Oro, sur del Cesar.
El hecho se registró hacia las 12:40 de la madrugada, en el kilómetro 39 de la vía que comunica a Agua Clara con Ocaña, en inmediaciones del sector conocido como Sanín Villa.
De acuerdo con los reportes entregados por los conductores, los responsables utilizaron obstáculos sobre la carretera para obligar a los vehículos a detenerse. Posteriormente, los hombres ingresaron a los buses y amenazaron a los pasajeros.
El primer vehículo cubría la ruta Cúcuta-Montería y transportaba 16 pasajeros. Minutos después, otro bus de la misma empresa, que viajaba entre Cúcuta y Santa Marta, fue detenido bajo un procedimiento similar. En este segundo automotor se movilizaban 20 personas.
Los pasajeros fueron obligados a entregar diferentes objetos personales. Entre los elementos sustraídos estarían dinero en efectivo, teléfonos celulares, equipaje y otras pertenencias.
Después de cometer el robo, los hombres armados abandonaron el lugar. Hasta el momento no se ha informado públicamente de capturas relacionadas con el caso.
La Policía y las Fuerzas Militares asumieron la investigación para establecer quiénes participaron en el asalto y determinar cómo fue planeado el hecho.
Una de las hipótesis contempla una posible participación de estructuras armadas con presencia en el sur del Cesar, entre ellas el ELN. Sin embargo, esta posibilidad no ha sido confirmada oficialmente y hace parte de las líneas que deberán ser verificadas por los investigadores.
El contexto de seguridad de la zona es complejo. En marzo de 2026, la Defensoría del Pueblo emitió una Alerta Temprana de Inminencia para Río de Oro y González, además de Ocaña y Ábrego, por la intensificación de la confrontación entre grupos armados y los riesgos derivados de su presencia territorial.
La Defensoría advirtió entonces sobre situaciones como controles ilegales en vías, retenes, requisas y restricciones impuestas a la población civil en algunos sectores de estos municipios.
Tras conocer el asalto, las autoridades iniciaron labores de investigación para establecer la identidad de los responsables y determinar si existe una relación entre el ataque a los vehículos de servicio público y las estructuras armadas que operan en esta zona del departamento.
Por ahora, no se reportan personas heridas ni víctimas mortales como consecuencia del asalto. El principal impacto registrado corresponde al robo de las pertenencias de los pasajeros que viajaban en los dos buses.
La investigación deberá establecer también si los responsables actuaron como una estructura organizada y si tenían información previa sobre los recorridos de los vehículos.
El caso vuelve a poner bajo atención las condiciones de seguridad de la vía que comunica sectores del sur del Cesar con Norte de Santander, particularmente en corredores donde las autoridades han advertido sobre la presencia y disputa territorial de grupos armados.
