Las pistas para esclarecer la muerte de Natalia Villalba

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Bogotá. La muerte al norte de Bogotá de Natalia Villalba Angarita ha ha puesto nuevamente bajo la lupa la violencia contra las mujeres en Colombia.

Lo que comenzó como una aparente revisión rutinaria de una habitación de hospedaje temporal en una de las zonas más exclusivas del norte de la capital terminó convirtiéndose en una investigación criminal compleja que hoy concentra los esfuerzos de la Fiscalía General de la Nación y del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI).

Natalia Villalba Angarita, identificada por las autoridades como una mujer oriunda de Cúcuta y de entre 36 y 37 años de edad, fue hallada sin vida dentro de una maleta ubicada en el baño de un apartamento de hospedaje temporal situado en el sector de El Virrey, en la localidad de Chapinero.

El descubrimiento ocurrió cuando personal de aseo ingresó al inmueble luego de que venciera el tiempo de la reserva y no obtuviera respuesta de quienes ocupaban la habitación.

Según los reportes conocidos hasta ahora, una trabajadora del establecimiento intentó establecer contacto con los huéspedes, pero al no recibir respuesta decidió ingresar al apartamento.

A primera vista, el lugar parecía vacío. Sin embargo, un detalle llamó su atención: la llave de la ducha permanecía abierta. Cuando se dirigió al baño encontró una maleta de gran tamaño en cuyo interior estaba el cuerpo de Natalia Villalba. La escena fue reportada de inmediato a las autoridades, que desplegaron un operativo judicial y forense para asegurar las pruebas y comenzar la reconstrucción de los hechos.

Desde las primeras horas de la investigación, los peritos del CTI encontraron elementos que hoy son considerados fundamentales para esclarecer el caso.

Entre ellos figuran dos pasaportes de la víctima, uno vigente y otro vencido, documentos que están siendo analizados para reconstruir sus movimientos recientes y establecer posibles contactos nacionales e internacionales.

La línea de tiempo elaborada por los investigadores ha permitido conocer parte de los últimos días de Natalia. De acuerdo con los registros de ingreso y reserva obtenidos por la Fiscalía, la mujer llegó al inmueble el pasado 3 de junio.

Inicialmente tenía previsto permanecer allí hasta el 7 de junio, pero posteriormente extendió su estadía hasta el 21 de junio. Durante ese periodo, distintas personas ingresaron al apartamento, situación que hoy es objeto de análisis judicial.

Uno de los hallazgos más relevantes ha sido la identificación de dos ciudadanos extranjeros que estuvieron en contacto con la víctima durante su permanencia en el edificio.

Los registros indican que Natalia compartió inicialmente el alojamiento con un ciudadano estadounidense procedente del estado de Texas. Más adelante, el 17 de junio, un ciudadano británico ingresó al inmueble y salió al día siguiente.

Aunque ninguno de los dos hombres ha sido señalado formalmente como responsable del crimen, la Fiscalía considera indispensable ubicarlos y obtener sus declaraciones para establecer qué ocurrió durante las últimas horas de vida de la mujer.

Las cámaras de seguridad del edificio se han convertido en otra de las piezas centrales de la investigación. Los videos están siendo revisados cuadro por cuadro por expertos del CTI.

Entre las imágenes que actualmente analizan los investigadores aparece el ciudadano británico trasladando varias sábanas hacia la zona de lavandería del edificio, una acción que ha despertado especial interés dentro de las pesquisas porque podría ayudar a determinar si hubo intentos de alterar la escena o eliminar evidencia.

Además de los registros audiovisuales, los investigadores realizan un exhaustivo análisis forense del apartamento. Las pruebas biológicas, rastros de ADN, huellas dactilares y demás elementos encontrados en la habitación son sometidos a estudios especializados para establecer cuántas personas estuvieron en el lugar, cuáles fueron sus movimientos y si existió algún tipo de confrontación antes de la muerte de Natalia.

Las autoridades también intentan determinar con precisión la fecha y la causa de la muerte. Para ello, Medicina Legal adelanta la necropsia correspondiente y otros exámenes complementarios que permitan establecer si la víctima fue asfixiada, atacada físicamente o sometida a algún otro mecanismo de violencia. Hasta el momento, la investigación mantiene como hipótesis principal una muerte violenta.

Otro aspecto que ha llamado la atención de los investigadores es la forma en que fue ocultado el cuerpo. La maleta permanecía dentro del baño y, según las primeras hipótesis, la ducha habría sido dejada abierta deliberadamente.

Los peritos buscan establecer si esta acción pretendía retrasar el descubrimiento del cadáver, alterar posibles rastros biológicos o dificultar el trabajo posterior de los investigadores.

Mientras avanzan las diligencias judiciales, la Fiscalía reconstruye minuciosamente las últimas semanas de vida de Natalia Villalba.

Los investigadores revisan registros de hospedaje, movimientos migratorios, comunicaciones telefónicas, redes sociales y cualquier evidencia que permita establecer con quién estuvo la mujer, cuáles eran sus actividades recientes y si existían amenazas o situaciones de riesgo previas a su muerte.

La conmoción causada por el caso ha llevado incluso al alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, a pronunciarse públicamente y expresar respaldo a las labores investigativas para esclarecer lo ocurrido y establecer las responsabilidades penales correspondientes.

Por ahora, la Fiscalía mantiene abiertas varias líneas de investigación. La búsqueda de los dos ciudadanos extranjeros, el análisis de las cámaras de seguridad, la revisión de los registros de ingreso al edificio, los estudios forenses y la reconstrucción de la cronología de los hechos constituyen las principales herramientas con las que cuentan los investigadores para resolver un crimen que ha generado consternación en Bogotá y en Cúcuta, ciudad natal de la víctima.

A medida que avanzan las pesquisas, cada imagen de video, cada registro de ingreso y cada evidencia recuperada en la escena se convierte en una pieza del rompecabezas que busca responder una pregunta que aún permanece sin resolver: quién mató a Natalia Villalba Angarita y qué ocurrió en las horas previas a que su cuerpo fuera encontrado oculto dentro de una maleta en el norte de Bogotá.