Caramelo: el mono que iba a ser vendido y terminó salvado en una carretera de Bolívar

El mono aullador rojo viajaba como pasajero en una motocicleta rumbo a una venta ilegal. Hoy su historia conmueve a Magangué.

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Aferrado, asustado y lejos de su hábitat. Así encontraron los policías de la seccional de Tránsito y Transporte Bolívar a “Caramelo”, un mono aullador rojo que era transportado ilegalmente por la vía El Bongo – Magangué.

Su pequeño cuerpo y su mirada inquieta llamaron de inmediato la atención de los uniformados durante un puesto de prevención vial en el kilómetro 55 de la ruta 7802. Lo que parecía un simple procedimiento terminó destapando una historia de tráfico ilegal de fauna silvestre.

“Caramelo” iba como pasajero en una motocicleta. Según las investigaciones, el animal sería vendido clandestinamente en Magangué, lejos del bosque donde realmente pertenece.

El mono estaba en poder de un hombre de 30 años que no presentó ningún permiso ambiental para la tenencia o transporte del primate, razón por la cual fue capturado por el delito de aprovechamiento ilícito de los recursos naturales renovables.

Pero detrás del procedimiento judicial quedó la imagen que más impactó a los policías: la de “Caramelo”, un animal silvestre convertido en mercancía.

Los monos aulladores son fundamentales para los ecosistemas porque ayudan a dispersar semillas y mantener el equilibrio natural de los bosques. Sin embargo, muchas de estas especies son extraídas ilegalmente de su hábitat para venderlas como mascotas exóticas.

La institución policial explicó que, en muchos casos, estos animales sufren desnutrición, estrés y hasta la muerte durante su comercialización ilegal.

Por fortuna, esta vez la historia fue distinta. “Caramelo” fue recuperado sano y salvo y quedó bajo protección de la autoridad ambiental competente, donde recibirá valoración médica y cuidados especiales antes de iniciar un posible proceso de rehabilitación.

El coronel Diego Fernando Pinzón Poveda, comandante del Departamento Policía Bolívar, aseguró: «estos controles buscan proteger la riqueza natural del departamento, cada animal silvestre cumple un papel importante en nuestros ecosistemas. No podemos permitir que sean arrancados de su entorno para convertirlos en objeto de venta. Invitamos a la ciudadanía a denunciar estos hechos”.

Hoy, “Caramelo” ya no recorre carreteras escondido entre personas que querían venderlo. Ahora su historia representa la lucha contra el tráfico ilegal de fauna y la esperanza de que algún día pueda volver al lugar donde nunca debió salir: la libertad de la selva.