La Fiscalía acusa a dos hombres por manipulación de testigos en procesos relacionados con el exsenador Álvaro Uribe Vélez

La tensión en el entorno político colombiano se intensifica con la acusación formal de la Fiscalía General de la Nación contra Enrique Pardo Hasche y Samuel Arturo Sánchez Cañón por presuntos delitos de soborno en actuación penal y fraude procesal. Estas acusaciones están intrínsecamente ligadas a los procesos legales que involucran al exsenador Álvaro Uribe Vélez y al abogado Diego Cadena, planteando interrogantes sobre la integridad del sistema judicial.
Durante la audiencia virtual, el fiscal Daniel Hernández detalló que Pardo Hasche y Cañón supuestamente presionaron al exparamilitar Juan Guillermo Monsalve para que cambiara su versión de los hechos, ofreciendo beneficios en su situación judicial. Según Hernández, Pardo Hasche, quien se encontraba en La Picota, utilizó su posición para influir en Monsalve, instándolo a aceptar las supuestas ofertas de Cadena, que buscaban deslegitimar las declaraciones anteriores que incriminaban a Uribe y a su hermano, Santiago Uribe Vélez.
«Las afirmaciones de que Álvaro Uribe era un ‘dios’ y la insistencia en que Monsalve se uniera al ‘mejor bando’ reflejan un intento claro de manipulación», afirmó Hernández, lo que pone de relieve las presiones que enfrentó Monsalve.
Las alegaciones apuntan a un patrón de sobornos, donde las ofertas incluyen una posible revisión del caso de Monsalve por la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), así como mejoras en sus condiciones de reclusión. Esta dinámica sugiere un uso de la influencia política para alterar la verdad judicial, generando un entorno de miedo y coerción.
Hernández subrayó que el objetivo de estas maniobras era claro: lograr que Monsalve se retractara y falseara su declaración. Esto no solo podría beneficiar a Uribe y a su círculo, sino que también plantea serias preocupaciones sobre la capacidad del sistema judicial para operar sin interferencias externas.
El caso no solo resuena en los pasillos de la justicia, sino que también afecta la percepción pública de la política en Colombia. La figura de Uribe, un político influyente y polarizante, se convierte nuevamente en el epicentro de un debate que pone en tela de juicio la ética y la legalidad en la política colombiana.
Con la acusación formal contra Pardo Hasche y Cañón, se abre un nuevo capítulo en esta saga, que promete continuar atrayendo la atención de medios y ciudadanos por igual, mientras se espera el desarrollo del juicio.
