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Hoy todos los sectores de la economía se preguntan de dónde saldrán esos $16 billones, si con anticipación ya se había sacado $16,3 billones, con lo que finalmente se llegó a un total de $530,7 billones en la carta de recursos para este año.
La alternativa que le queda al gobierno es optar por mayor endeudamiento. No en vano, en diciembre pasado se aprobó uno de los márgenes más cuantiosos en TES, de $153 billones, de los que ya se han colocado $23 billones.
El mismo presidente Petro indicó en un trino: “el gobierno buscará que los recortes no afecten el gasto social, la inversión pública ni los programas de seguridad y defensa”, y sostuvo que “las políticas de endeudamiento deberán privilegiar deuda más barata y la reducción de inversiones deberá orientarse de manera que no genere vulnerabilidad económica”.
El Presupuesto General de la Nación de 2026 fue aprobado a mediados de octubre por $530,7 billones, aunque el Gobierno había proyectado que la Ley de Financiamiento sería aprobada en el Congreso, lo que habría añadido $16,3 billones adicionales. Esto significa que, sin la reforma tributaria, el presupuesto quedó desfinanciado.
Esto se explica porque, en la distribución del gasto para el próximo año, el Gobierno había previsto un Presupuesto de $546,9 billones.
Desde el Ministerio de Hacienda habían señalado que, de ese total, $358,1 billones (65,4 %) se destinarían a gastos de funcionamiento del Estado, “que tienen por objeto atender las necesidades de operación estatal relativas al cumplimiento de sus funciones”.
Otros $100,4 billones (18,3 %) se destinarían al servicio de la deuda por los créditos asumidos por el Estado, los $88,4 billones restantes (16,1 %) serían para inversión, es decir, los recursos que el Gobierno orienta a políticas públicas e infraestructura para materializar los objetivos de su programa.
En cuanto a los sectores que recibirán más recursos del Presupuesto General de la Nación, el mayor monto será para el servicio de la deuda pública nacional, con $97,1 billones, seguido de educación, con $88,2 billones, salud, con $78,1 billones, defensa y Policía con $65,7 billones, y trabajo con $56,7 billones.
Por otro lado, los sectores con menores asignaciones serán inteligencia, con $178.000 millones, ciencia, tecnología e innovación con $380.000 millones, deporte y recreación, con $496.000 millones, empleo público con $661.000 millones e información estadística con $832.000 millones.
Un punto importante es el de los gastos de funcionamiento que incluyen la nómina, los contratos de prestación de servicios, las adquisiciones operativas y el mantenimiento institucional. Aunque es un rubro sensible, en distintas ocasiones se ha planteado la necesidad de revisar funciones para evitar duplicidades, avanzar hacia programas más austeros y priorizar entidades.
El exministro de Hacienda, Juan Camilo Restrepo, afirmó a los medios que “sin duda alguna, donde se debe recortar fundamentalmente es en gastos de funcionamiento y la burocracia”. Señaló además que desde el inicio del Gobierno del presidente Gustavo Petro se han incrementado los contratos laborales y de prestación de servicios, llegando, según él, a aumentar hasta en 400.000 plazas.
A su vez, el exministro José Manuel Restrepo, señaló que además de los gastos de funcionamiento es necesario revisar “algunos gastos de transferencias innecesarias que pueden estar en el capítulo de inversión”. Agregó también que se requiere recortar personal dentro de las entidades y hacer “un esfuerzo por eliminar al máximo las OPS, que son la burocracia o la corbata dentro del Estado. Esos son los caminos más apropiados para ese propósito”.
En su pronunciamiento sobre la medida de recorte, Petro acusó al exministro José Manuel Ocampo de haber desfinanciado el presupuesto del 2024 por el adelanto de impuestos del año 2023.
“Cuánto cuesta el adelanto de impuestos hecho por Ocampo en el año 2023 y que desfinanció el 2024, y que, tiene razón, fue muy torpemente medido por Reyes, y, ¿qué representa el primer recorte de cerca de 5 billones de pesos anuales de la mitad de la reforma tributaria del 2022? Esta es la mayor irresponsabilidad de la mayoría de la Corte Constitucional al seguir a Ibañez y el magistrado Reyes en su modelo plutocrático: 5 billones anuales”.
Petro criticó también la intervención de la Corte Constitucional, que permitió la deducibilidad de regalías en empresas de carbón y petróleo, y cuestionó medidas tributarias de años anteriores que, según él, desfinanciaron el presupuesto y favorecieron a sectores económicos poderosos. “Los recortes los hemos hecho, pero no superan la insana política económica de Banco, la Corte y Restrepo y Ocampo”, dijo el mandatario.
Por otra parte, en las últimas semanas la curva de los títulos de deuda pública (TES) de Colombia ha experimentado un significativo incremento en sus tasas de interés, lo que se traduce en una desvalorización de estos activos.
Contrario a lo planeado, “al gobierno le está costando más plata endeudarse”, según un análisis de Munir Jalil, economista jefe para la Región Andina de BTG Pactual. En su opinión, la meta de bajar las tasas “no pasó, desafortunadamente; hoy están hasta peores”. Esto debido a que las tasas de interés volvieron a niveles previos a la implementación de la estrategia de manejo de deuda a finales de noviembre.
Los analistas coinciden en que se han revertido las ganancias obtenidas a través de la estrategia ejecutada en los meses anteriores, cuando se evidenciaron mejoras producto de una reacción inicial del mercado, y advierten el riesgo de que este efecto complique la situación fiscal e incluso impacte el bolsillo de los colombianos.
De acuerdo con Jalil, el aumento en el costo de la deuda subraya una preocupación creciente en los mercados financieros internacionales sobre la credibilidad y la sostenibilidad fiscal del país: “al mercado básicamente le ha venido costando creerle al Gobierno”, señaló. El economista explicó que el mercado no percibe las recientes decisiones como una solución estructural, sino más bien como una “solución contable”.
Algunos analistas han señalado que la situación fiscal del país sigue siendo el principal motor de la presión sobre las tasas de la deuda pública, de manera que el mercado le está cobrando a Colombia sus malos indicadores, tal como hizo con Brasil, obligando a su banco central a subir las tasas de interés.
Juana Téllez, economista jefe de BBVA Research, advirtió que el déficit fiscal, especialmente el primario, sigue siendo muy alto y va en ascenso debido al alto gasto del Gobierno, lo cual incrementa la deuda y los pagos de intereses, afectando el costo de que el país consiga recursos e incluso el que pagan los ciudadanos cuando toman un crédito.
A pesar de los esfuerzos por parte del Ministerio de Hacienda para gestionar su deuda, las tasas se han disparado, poniendo de manifiesto que el mercado exige soluciones fiscales que sean percibidas como estructurales, y no meramente contables, para recuperar la confianza
Hoy todos los sectores de la economía, se preguntan de dónde saldrán esos $16 billones, si con anticipación ya se había sacado $16,3 billones.