Nómina mensual del Clan del Golfo asciende a 1,5 millones de dólares

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Bogotá. Mientras el Gobierno Nacional intenta consolidar su política de «Paz Total», el autodenominado Ejército Gaitanista de Colombia (EGC), conocido como el Clan del Golfo, ha ejecutado una expansión sin precedentes que desafía la soberanía estatal. Un reciente informe de la Fundación Ideas para la Paz (FIP), que analiza el periodo 2022-2025, revela que este grupo armado ha incrementado su pie de fuerza en un asombroso 146% desde 2017.

Con una estructura que emula la disciplina militar y una capacidad financiera que supera en varios niveles el salario mínimo legal, el Clan del Golfo se consolida como la organización criminal más cohesionada y peligrosa del país.

El reporte de la FIP cifra en 8.945 los integrantes del grupo, de los cuales 3.157 están permanentemente en armas. Su presencia territorial es abrumadora: la fundación registra actividades en 290 municipios de 16 departamentos, aunque la Defensoría del Pueblo eleva esa cifra a 429 municipios, lo que sugeriría que el grupo tiene influencia en casi el 40% del territorio nacional.

A diferencia de las disidencias de las Farc, que muestran una estructura fragmentada, el Clan del Golfo opera como una federación criminal centralizada bajo un Estado Mayor Conjunto, dividida en seis bloques y 39 subestructuras. Esta jerarquía les permite mantener un control hegemónico en sus bastiones, mientras libran guerras de desgaste contra el Eln y las Autodefensas Conquistadores de la Sierra Nevada en zonas estratégicas como el sur de Bolívar y el Bajo Calima.

Uno de los hallazgos más reveladores del informe es el robusto sistema salarial del grupo. La nómina mensual del Clan del Golfo asciende a aproximadamente 1,5 millones de dólares (más de 5.500 millones de pesos colombianos). Esta capacidad de pago explica, en gran medida, la facilidad para reclutar nuevos miembros en regiones donde el Estado es apenas una sombra.

La estructura salarial muestra una marcada jerarquización:

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  • Comandante de Frente: Percibe $17.000.000, más de once veces lo que gana un raso.
  • Segundo Comandante: Recibe $12.000.000.
  • Administrativo de Frente: Gana $10.000.000, duplicando el sueldo del «Político» del grupo ($5.000.000), lo que evidencia que para el Clan, la gestión del dinero y la logística es más valiosa que el discurso ideológico.
  • Patrullero Armado: Recibe $2.200.000.
  • Punto o Campanero: El nivel más bajo, con un pago de $1.500.000.

Un dato que genera alarma social es la comparación entre los salarios del crimen y el mercado laboral legal. Excluyendo a los campaneros, todos los integrantes del Clan del Golfo ganan significativamente más que el salario mínimo decretado por el Gobierno de Gustavo Petro para 2026 ($1.750.905).

Esta ventaja competitiva del crimen se ve acentuada por la incertidumbre jurídica en el país: cabe recordar que el decreto que formalizó el aumento del salario mínimo oficial se encuentra actualmente suspendido provisionalmente por el Consejo de Estado, mientras que las «nóminas» del EGC se pagan con puntualidad gracias a la diversificación de fuentes de financiamiento como el narcotráfico y la minería ilegal.

“Este fortalecimiento responde a su capacidad de adaptación a las políticas de seguridad y a la consolidación de un aparato económico robusto”, señala la FIP. Para los analistas, el Clan del Golfo no es solo un grupo armado, sino un sistema económico que ha logrado permear la vida cotidiana de cientos de municipios.